Jacques Henri Lartigue y su fotografía feliz


JACQUES-HENRI LARTIGUE

Después de más un año de publicaciones sobre la Historia de la Fotografía lo cierto es que no dejo de sorprenderme descubriendo a personajes de los que no había oído ni mencionar. Quizás esa sea la magia de la curiosidad y del aprendizaje. Sin embargo hoy te contaré que me voy a tomar un tiempo de descanso. No muy grande, prometido. Investigar es tan agotador como reconfortante, pero en este momento de mi vida me supone más una presión que un divertimento. Y resulta cuanto menos curioso que haya tomado la decisión en el día en el que os voy a presentar a Jacques-Henri Lartigue

Para aquellos que estéis tan perdidos como yo lo estaba antes de escribir este post, os comentaré que puede ser uno de los fotógrafos más positivos sobre los que he escrito. O al menos eso ha acabado diciendo la historia sobre él. Pero no quiero descubrirte tan pronto ese secreto. Te dejaré que lo descubras en las siguientes líneas. ¿Me acompañas?

Jacques Henri Lartigue - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

¿Quién es Lartigue?

 

Nacido Francia en 1894, Jacques-Henri Lartigue fue un fotógrafo precoz que dejó en un segundo plano esta disciplina en pos de la pintura. Sin embargo, con el paso de los siglos, su obra más representativa es de carácter fotográfico. 

Su padre era un gran aficionado y cuando Lartigue tenía 7 años le regaló una cámara de placas. Con ella comienza a fotografiar juguetes, paseos, y elementos de su entorno familiar.

Su fotografía trataba de captar los momentos diarios y felices de la vida. Por ello, destaca la curiosidad por la cotidianidad del mundo, dejando de lado la creatividad en la toma o la intelectualidad en sus imágenes.

Solía acompañar éstas de anotaciones o dibujos que le permitiera reconstruir con mayor precisión ese momento en su memoria. Si quieres disfrutar de todos sus álbumes puedes visitar la página oficial.

Sin embargo, su fotografía no fue reconocida hasta varias décadas después. En cierta parte porque la Iª Guerra Mundial y su paso por la pintura hicieron que su obra no trascendiese demasiado. Cuando Jacques-Henri Lartigue contaba con 69 años el MOMA le dedicó una exposición después de ser portada de la revista LIFE el año anterior.

Hasta el año de su muerte en 1986, con 92 años de edad, dejó un impresionante legado de 150.000 fotografías, en las que muestra su tendencia a reflejar una vida feliz, alegre e inocente. 

La fotografía como reflejo de su curiosidad

Más que fotógrafo Jacques-Henri Lartigue quería ser pintor. Aunque, sobre todo, lo que más quería en la vida era ser feliz y captar todo ese mundo de felicidad, creatividad y curiosidad. Por ello, aunque suele pensarse en Henri Cartier-Bresson como el célebre creador del concepto fotográfico del instante decisivo, esa acción de presionar el obturador en el momento justo, ni antes ni después para hacer una perfecta simbiosis de tiempo y espacio parte, en cierta manera, de Jacques-Henri Lartigue. 

De hecho, el propio fotógrafo relataba cómo, con sólo cinco años, abría y cerraba los ojos al estilo del obturador de una cámara para retener en su mente aquellos momentos felices y divertidos que quería recordar. La cámara se convirtió así en su gran aliada

Y así obtuvo el éxito en su cacería del tiempo en dos sentidos. El primero, quizás más obvio, era lograr con sus congelados arrancar un instante del devenir temporal. Una de sus imágenes más conocidas es la titulada Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Pero Lartigue hizo mucho más que hacer simpáticos congelados y graciosas instantáneas. En realidad, supo capturar el espíritu de su tiempo, una Francia desahogada, donde la prosperidad, el ocio y el placer eran parte de la esencia gala. Pero el sueño duró poco, pues la llegada de la Primera Guerra Mundial alteró al mundo irremisiblemente.

«¡Es maravilloso! ¡Maravilloso! Nada será nunca tan divertido… Voy a fotografiarlo todo ¡todo!»
Jacques-Henri Lartigue

«Me gustan los pequeños accidentes de la vida. Suceden deprisa, pero las fotografías están ahí para capturarlos. Soy como ese niño que se ríe cuando alguien resbala con una piel de plátano y se cae. Soy un niño incorregible.»
Jacques-Henri Lartigue

Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

Más sobre la fotografía de Lartigue

Además, Jacques Henri Lartigue fue un innovador del encuadre, que utilizó con gran maestría. Sus instantáneas captadas a ras de suelo, su adaptación a la velocidad de un ciclista, la conversión de lo pequeño en grande o a la inversa, entre otros. Ello le permitió evolucionar hacia encuadres en los que empleaba los elementos arquitectónicos como una forma de atrapar a los protagonistas.

Otra de sus obsesiones fue captar la realidad física de la velocidad -transportes como el avión revolucionaron la época- y traducir mediante la imagen la emoción que se siente ante la máquina. Así, plasmó las carreras de automóviles y otros deportes de velocidad y fue testigo en 1904 de los intentos de despegue del aviador Gabriel Voisin en Normandía en 1904. Su sueño de volar lo captó en innumerables imágenes de saltos y despegues con las que desafiaba la gravedad.

«La gente intentaba volar. Como todos, yo también soñaba con volar. El aire, el viento, el ruido del propulsor… Todo eso te causaba un sentimiento extraordinario. Sigo teniendo esa pasión por el movimiento, por los coches, los aviones… Y ahora también por esas cosas que van a la luna.»

Jacques-Henri Lartigue

Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

Las mujeres de Lartigue

Jacques-Henri Lartigue fue tan particular a la hora de capturar la felicidad que ésta pasó a ser su gran obsesión. Fruto de ello nace en el artista una angustia al observar el rápido paso del tiempo y de la vida a través de su objetivo. Por ese motivo las mujeres que retrataba eran jóvenes y hermosas y quedaban excluidas todas aquellas que pudieran mostrar cualquier deformidad o signo de envejecimiento que recuerde a la fealdad o la muerte.

Se convirtió en uno de los primeros fotógrafos de moda cuando se lanzó con 16 años a fotografiar a las mujeres elegantes que paseaban por la avenida del Bois de Boulogne. Su despertar erótico adolescente hizo que las primeras imágenes las captara oculto, con un particular encuadre oblicuo que luego evolucionó a mirar directamente a los ojos de sus personajes.

«En el parque Bois de Boulogne, en París,  las mujeres paseaban todos los días, desde la mañana,  con sus vestidos nuevos. Y todos los días, a mediodía,  después de estudiar, yo corría para verlas. Me fascinaba la moda, y aquellos sombreros…  Me gustaba ver aquellas mujeres hermosas.»

Jacques-Henri Lartigue

«Jamás les pedía permiso para hacerles fotos. Me sentaba en una silla y las veía venir. Pensaba “esta es bonita”, y entonces me levantaba y ‘click’, apretaba el botón. Mi cámara de entonces hacía mucho ruido y recuerdo que cuando las mujeres iban solas y me oían solían sonreírme. En cambio, sus acompañantes masculinos se enfadaban. Pero no me importaba, yo era muy joven. Lo importante para mí era que ya tenía la foto que quería.

Una mujer me pidió una vez que le llevara la foto que le había hecho, pero yo era muy tímido y me asusté. Ella era una bailarina famosa, se llamaba Regina Abaded. Yo tenía solo 17 años, así que le dije a mi hermano que le llevara la foto.«

Jacques-Henri Lartigue

Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía
Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

Un breve paso por la fotografía a color

Lartigue fue también un pionero del color, lo descubrió en 1911, con 17 años, de la mano de un amigo de la familia. El autocromo estereoscópico le daba por fin la posibilidad de añadir color a los momentos felices y fugaces que llevaba años capturando. La alegría, sin embargo, le duraría muy poco. La frágil y recién descubierta técnica del color no tardó en decepcionarlo profundamente. 

«Antes, cuando veía un día maravilloso, sentía una especie de fiebre: una mezcla de ansiedad y desesperación. Pero esta mañana tengo placas de autocromo. ¡He instalado mi trípode y mi cámara frente a unos árboles rodeados de la azul neblina y me siento feliz! Siento la calma….»

Jacques-Henri Lartigue, sobre su descubrimiento de la fotografía a color

«Me gustaba y disgustaba al mismo tiempo. El color no perdura, cambia con el tiempo. Saqué algunas fotos que me llevaron bastante tiempo, algunas muy bonitas en la niebla, pero sólo 15 días después habían perdido ya su encanto, su sutileza, y eso era descorazonador.»

Jacques-Henri Lartigue, sobre su decepción de la fotografía a color

Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

Trabajo y fortuna. Éxito asegurado

Lartigue llevaba ya seis décadas haciendo fotos cuando un viaje a Estados Unidos cambió su vida, a punto ya de cumplir los 70 años. Él y su tercera mujer hicieron un viaje a Los Ángeles para visitar a unos amigos. El viaje lo hicieron en barco, y como pasatiempo, su esposa decidió llevar consigo un montón de fotos de su marido y aprovechar para ordenarlas.

Ambos tenían pensado regresar a Francia en el mismo barco, pero un contratiempo en la salida les hizo coger un autobús a Nueva York y allí se encontraron con Charles Rado, un agente de fotógrafos. Ella le enseñó el portfolio de su marido a Rado y este quedó tan impresionado que contactó inmediatamente con el MOMA. Y con el editor gráfico de la revista Life.

 
El asesinato de JFK

Imagino que a estas alturas te estarás preguntando por qué cito el asesinato de JF Kennedy. Pero déjame que te lo explique. El número de Life se publicó el 29 de noviembre de 1963, una semana después del asesinato de Kennedy, con una fotografía del presidente en la portada. Pocos imaginaban que en su interior había un pequeño tesoro que cambiaría la vida de un hombre, y la historia de la fotografía, para siempre: 12 páginas recogían fotografías del París de principios de siglo tomadas por un chico francés llamado Jacques-Henri Lartigue, como lo presentaban en el texto que abría el reportaje.

Los norteamericanos, conmocionados por la muerte de su presidente, corrieron a los quioscos para hacerse con un ejemplar de la famosa revista. Querían ver y saber más sobre lo que había pasado una semana atrás en la ciudad de Dallas. Pero junto a la información sobre el asesinato, se llevaron a casa las maravillosas fotografías de Lartigue.

Es curioso que aquel número de Life cuyo tema principal era una tragedia, el asesinato del presidente, sirviera para mostrar las imágenes tomadas por el que a la postre sería conocido como el fotógrafo de la felicidad.

«Desde pequeño comencé a hacer fotos porque quería conservar los momentos efímeros de la vida diaria. Por eso empecé a guardarlas esas fotos en álbumes. Captaba los momentos efímeros de la vida y los guardaba. Empecé haciendo álbumes muy pequeños, pero pronto me di cuenta de que ese tamaño no me interesaba y probé con un tamaño bastante más grande. En aquella época,  yo era un chaval de apenas 10 años. Y desde entonces, he seguido utilizando ese mismo tamaño y formato. En mis álbumes está todo lo que me interesa, todo lo que amo.»

Jacques-Henri Lartigue

«A veces me han dicho que en mis fotografías no hay momentos trágicos. Pero no los evito, lo que pasa es que no quiero conservarlos, ni siquiera en mi memoria, porque duelen.  Durante la guerra y la liberación de París sí que tomé alguna foto un poco trágica, pero fueron muy pocas.«

Jacques-Henri Lartigue

Jacques Henri Lartigue - El Fotógrafo de la Felicidad - Historia de la Fotografía - José Álvarez Fotografía

Y hasta aquí hemos llegado con este post de la Historia de la Fotografía y Jacques Henri Lartigue. Una nueva aportación de un fotógrafo que probablemente no veas reflejado en todos los libros sobre la historia de esta disciplina, pero que merecía unas líneas por su sobresaliente trabajo. Espero, que como yo, hayas descubierto nuevos secretos ocultos y que sigas manteniendo ese interés por lo que vendrá, que seguro que será muy bueno.

Recuerda que el próximo martes no habrá post, pero en diciembre volveré con más energía y nuevos fotógrafos sobre los que estaré encantado de contaros y descubriros información. Hasta entonces, sed buenos y haced muchas fotografías. ¡Nos vemos!