«Hay un eco en Austria, un vals que se baila con la dignidad de un imperio que se sabe transformado. Aquí, la elegancia no es un adorno, sino la resiliencia que quedó cuando las coronas se desvanecieron. Es la prueba de que el poder más duradero no reside en las fronteras, sino en la sinfonía de belleza y melancolía que una nación se atreve a seguir componiendo.»
José Álvarez