Praga
La capital checa se erige como un laberinto de piedra labrada sobre los meandros del Moldava. Articulada por la presencia innegociable de su Castillo y la travesía centenaria del Puente de Carlos, Praga despliega un urbanismo de capas superpuestas donde el rigor gótico, la alquimia y la herencia arquitectónica conforman una de las cartografías visuales más complejas y magnéticas de Europa.
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