«Este antiguo centro espiritual fue el lugar de curación más importante del mundo clásico, dedicado al dios Asclepio. Ubicado en un valle fértil del Peloponeso, atraía a enfermos de todas partes que buscaban remedios divinos y tratamientos físicos. Hoy, el yacimiento es un testimonio de la estrecha relación entre la medicina, la religión y el arte. La armonía de sus ruinas refleja la paz que definía a Epidauro.»